Podría ser el último año para disfrutar de Boca de Tomates, gracias a Vidanta

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El poderoso grupo hotelero tiene la concesión de toda la Boca de Tomates, lo que podría provocar que la popular zona de ramadas deje de existir, además de los daños irreversibles al ecosistema de manglares y a su fauna.

Si hay un emporio que en la historia reciente de la Bahía de Banderas ha generado afectaciones severas al medio ambiente, ese emporio de llama ‘Grupo Vidanta’ y los alcances que podría tener también se sentirán en Puerto Vallarta.

Este importante grupo hotelero está construyendo un parque de diversiones único en México, a un costado del Río Ameca, donde, además, hay una serie de campos de golf y complejos hoteleros en construcción desde hace algunos meses.

Pero las afectaciones a la economía de decenas de familias también podría ser palpable en pocos meses, pues Vidanta tiene una concesión en la Boca de Tomates, lugar donde, desde hace años, hay ramadas de mariscos y que podría desaparecer, producto de los trabajos del complejo hotelero.

Por ello, los dueños de estas ramadas y trabajadores de las mismas han pedido ayuda al Gobierno Federal y a los gobiernos estatales de Jalisco y Nayarit, hasta ahora sin respuesta favorable, pues las concesiones existen y esta administración federal, lejos de estudiarlas con calma para evitar afectaciones, le ortorgó una prórroga para que los trabajos se puedan realizar.

No es el único caso

El ‘beneficio’ que ha obtenido Grupo Vidanta en los últimos años, y que se ha reforzado con esta administración federal, no es el único caso en el que empresarios poderosos parecen tener preferencia por parte de las autoridades.

Sobre la carretera federal 200, al sur de Puerto Vallarta, Grupo Tafer, propiedad del ex presidente municipal de la ciudad, Fernando González Corona, obtuvo un permiso, en octubre del 2018, para modificar el trazo vial, por la construcción del complejo ‘Garza Blanca II’.

Aquellos trabajos generaron la tala de cientos de árboles en la montaña, además de afectaciones directas a la fauna y a las vistas que ofrece ese trazo carretero.

Hasta la fecha, los trabajos continúan y los permisos siguen vigentes.

La Bahía de Banderas no es un sitio excento de las ‘facilidades’ que se entregan a los poderosos económicamente y, para muestra, estos 2 ejemplos de emporios turísticos que cuentan con el aval y la ‘bendición’ de los gobiernos en turno.

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