La joven alcaldesa no aguantó la crítica de una regidora y ordenó apagarle el micrófono; no es la primera muestra de intolerancia.
La alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, otra vez hizo gala de su intolerancia y mandó callar a una regidora, que la confrontaba por un procedimiento mal hecho en la administración.
La presidente municipal escuchó lo expuesto por la edil Esther Mota Rodríguez, con respecto a una suspensión que otorgó un juez por la asignación de los jueces civiles y las repercusiones de no llevar a cabo el procedimiento adecuado.
Señalaba la regidora que se debía trabajar en orden y a tiempo, para evitar sanciones, pero Geraldine Ponce solo atinó a decir que ‘ese punto no estaba en discusión’, para luego pedir que se le apagara el micrófono.
Esta falta de paciencia de la alcaldesa no es la primera vez que sale a relucir, sin embargo, no ha habido denuncias en su contra para garantizar la libertad de expresión de los ediles de la capital de Nayarit.