En los últimos años, la cantidad de personas sin hogar y de gente con alguna adicción que circula por las calles, ha crecido y es un problema que ya se salió de las manos.
Puerto Vallarta es un paraíso en el que cualquier persona quisiera vivir, por su tranquilidad, su clima, su gente amable y porque, al ser destino turístico, el flujo del dinero es permanente durante todo el año.
Lamentablemente, estas mismas características han hecho de esta ciudad, un receptor de personas que no tienen techo o que, por alguna adicción, han perdido todo, hasta la cordura, y ahora vagan por las calles, pidiendo dinero.
La cantidad de indigentes en Vallarta se cuenta por cientos y es una cifra que todos los días crece.
Además, esta región ha visto cómo los vicios y adicciones tambien han crecido, sin que los núcleos sociales, las familias, hayan podido detenerlo, y mucho menos las autoridades.
Hoy por hoy, Puerto Vallarta tiene, en cada crucero importante, a 3 o 4 personas pidiendo dinero, algunas de ellas agresivas si no se les apoya, lo que genera un ambiente inseguro y mala imagen para el destino.
El problema no se puede ignorar más y se debe adaptar un espacio para ellos, donde se asegure su sano esparcimiento, su integridad y, si se puede, se investigue a los familiares para que puedan ser regresados a su lugar de origen.