Breve historia de Bahía de Banderas, el municipio más joven y rico de Nayarit

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Bahía de Banderas cumple el día de hoy 35 años de haberse convertido en el municipio número 20 de Nayarit gracias al decreto 7261. Siendo el ayuntamiento más joven del estado, es también, el más y rico y prospero gracias a sus atractivos turísticos.

Bahía de Banderas tiene una larga y rica historia, cuyos primeros habitantes se remontan a la época precolonial, con asentamientos en tres pueblos principales: Tintoque (quiere decir “palo tinto”) ubicado en la zona de lo que actualmente llamamos Brasiles (cerca de Bucerías); Pontoque (que significa “lugar cercano al mar o zona de mariscos”) localizado en lo que hoy es Punta de Mita; y Tondoroque (“lugar de lagunas”) que abarcó las inmediaciones del estero del “Quelele”.

Hay multiples indicios, registros y testimonios que sustentan que el área fue en algún momento, un importante espacio de tránsito de la cultura azteca, e incluso, que pudo llegar a ser una zona con alta densidad poblacional durante el virreinato.

Sin embargo, en esta ocasión nos concentraremos únicamente en breves antecedentes que detonaron el movimiento para municipalizar BadeBa, como se llevó a cabo el proceso, y un poco del contexto actual de la alcaldía.

Bahía de Banderas solía pertenecer al municipio de Compostela, y a principios  y mediados del siglo XX no parecía tener mucha relevancia en ningún sentido (ni turístico, ni económico, ni social); sin embargo, esto fue cambiando poco a poco a la par de que Puerto Vallarta ganaba reconocimiento internacional.

Así fue como en los años 70’s se creó lo que conocemos como el “Fideicomiso de Bahía de Banderas”, que sirvió para iniciar el proceso de inversión y construcción de infraestructura hotelera y turística, que generaría un importante impacto económico en la región.

El área creció a pasos agigantados a partir de aquí, sin embargo, como suele pasar en muchas partes de México, la riqueza se centralizó, ya que el gobierno de Compostela llenaba sus arcas con dinero obtenido de la franja turística de lo que hoy es Badeba, pero no lo invertía en el bienestar de los pueblos fuera de las cercanías de la cabecera municipal.

Ante este constante rezago, el descontento entre los ciudadanos empezó a crecer, y finalmente en 1988, surgió un movimiento sólido impulsado por los ejidos de la zona (principalmente del Ejido de Valle de Banderas) que comenzaron la lucha por la municipalización.

Según los relatos de algunos ejidatarios que vivieron el proceso, les tocó hacer múltiples viajes a Tepic y pasar días y noches en dependencias estatales (acampando en las inmediaciones) exigiendo ser atendidos, reuniendo los requisitos necesarios y vigilando que el proceso se llevara a cabo objetivamente.

Y finalmente el 11 de diciembre de 1989, los esfuerzos rindieron frutos cuando el Congreso de Nayarit decidió emitir el decreto 7261 que oficializaba la creación del municipio número 20 llamado “Bahía de Banderas”.

“El Municipio de Bahía de Banderas se integra con las siguientes localidades: Agua Milpa, Brasiles, Bucerías, Corral del Risco, Destiladeras, El Coatante, El Colomo, El Guamuchil, El Provenir, El Tizate, Fortuna de Vallejo, Fraccionamiento Playas de Huanacaxtle, Higuera Blanca, La Calera, La Cruz de Huanacaxtle, La Jarretadera, Las Lomas, Las Mesas, Lo de Marcos, Los Sauces, Mezcales, Mezcalitos, Nuevo Vallarta, Palmaritos, Punta del Burro, Punta de Mita, Punta Monterrey, Punta Pontoque, San Clemente, San Francisco, San Ignacio, San José del Valle, San Juan de Abajo, San Juan Papachula, San Quintín, Santa Rosa Tapachula, San Vicente, Sayulita y Valle de Banderas…” Es parte de lo que el decreto 7261 contenía sobre la conformación del municipio.

El nombre del municipio honra al poblado más viejo e histórico de la región que es Valle de Banderas, dandole además, el titulo de cabecera municipal (esto también en parte gracias a que fueron sus pobladores y ejidatarios quienes más estuvieron aportando a la municipalización).

Actualmente, Bahía de Banderas es una prospera alcaldía; sede de grandes desarrollos turísticos; anfitriona de eventos de talla internacional; y uno de los municipios más ricos de todo México. Por lo que no es de extrañarse que se haya vuelto objeto de deseo de fuerzas políticas y empresariales que la ven como una mina de oro. 

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