El anuncio del gobernador Pablo Lemus sobre la realización de dos conciertos masivos y gratuitos en la Glorieta de la Minerva vuelve a poner sobre la mesa una duda elemental: si no hay dinero para arreglar las carreteras de Jalisco, ¿de dónde sale para pagar espectáculos de esta magnitud?
La pregunta no es menor, pues el propio Lemus reconoció que el presupuesto federal destinado al mantenimiento de las carreteras es insuficiente. Sin embargo, en lugar de atender estos pendientes básicos, el gobernador prefiere apostar por la vieja política de Pan y Circo: entretener para distraer.
Porque, mientras miles de ciudadanos esquivan baches, ven afectados sus tiempos de traslado y padecen rutas deterioradas, el gobierno está ocupado cerrando negociaciones con Maná y “El Potrillo”, para presentarse en 2026 durante la Copa del Mundo.
“Queremos que la gente llegue una noche antes, disfrute del concierto y se quede a festejar el triunfo de México”, declaró. Pero lo que debería celebrarse, es el “triunfo” de tener carreteras dignas, seguras y transitables. Porque, según el propio gobernador, para eso sí falta dinero, mientras que para espectáculos gratuitos aparentemente no.
Mientras el gobierno se enfoca en posicionar a Guadalajara como “epicentro cultural y deportivo” durante el Mundial, descuida algo tan básico como garantizar que la gente pueda moverse por el estado sin que sus llantas, suspensiones o vidas terminen en riesgo.
Lo que vemos, es un gobierno que apuesta a lo espectacular para alimentar la narrativa de modernidad, aun cuando las necesidades más urgentes siguen pidiendo auxilio desde el pavimento. Y es justamente ahí donde esta administración muestra su verdadera brújula política: entretener y no resolver.
Mientras las prioridades sigan invertidas, mientras que para el gobernador la mejor opción sea pan y circo, la pregunta seguirá vigente: ¿de dónde saldrá el dinero para las obligaciones del estado, si el presupuesto “insuficiente” sí alcanza para espectáculos innecesarios?