El PAN se renueva fiel a su estilo…reciclando los desechos de otros partidos

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El PAN en Puerto Vallarta presume apertura y renovación, pero la realidad parece apuntar en sentido contrario. La inminente llegada de Juan Ignacio Calderón Ibarría al blanquiazul no representa una bocanada de aire fresco, sino la confirmación de una práctica política conocida: el chapulineo sin ideología.

Calderón Ibarría no es un perfil nuevo ni ajeno a la política local. Su trayectoria es conocida precisamente por saltar de partido en partido según convenga el periodo electoral. Ha estado vinculado a Movimiento Ciudadano, al Partido Verde Ecologista y a coaliciones; siempre arropado por distintas siglas, pero con un mismo objetivo constante: ser él el candidato.

A lo largo de su recorrido político no se le conoce una postura ideológica firme ni una agenda que lo distinga. Antes, incluso, presumía que no daría “ni un paso atrás”, discurso que pronto quedó en el olvido cuando decidió cambiar nuevamente de camiseta.

Fue dirigente municipal bajo las siglas del Verde para después ser precandidato a diputado local por el Distrito V de ese partido y, tras no verse favorecido en las decisiones internas, terminó recalando en Movimiento Ciudadano. En el Verde había obtenido incluso una carta de postulación impulsada por Luis Munguía, misma que posteriormente le fue retirada para otorgársela a “Lucky” Michel, hecho que terminó por detonar su salida del partido.

Hoy, el recorrido continúa y el destino es el PAN. Un partido que históricamente ha presumido principios, doctrina y una identidad clara, pero que ahora parece dispuesto a recibir a un personaje sin identidad e ideología de partido.

Más que renovación, lo que parece mostrar el PAN es abrir la puerta a perfiles que no creen en proyectos, sino en oportunidades; que no construyen desde la militancia, sino desde la ambición individual.

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