Durante la reciente gira de la presidenta Claudia Sheinbaum por Nayarit, una fotografía comenzó a circular con fuerza en redes: la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, sosteniendo un encuentro privado con la mandataria federal. Lo que podría parecer una reunión más de la agenda política, en realidad dejó una señal clara en el tablero local: un mensaje silencioso pero directo para sus rivales en la carrera política que ya empieza a perfilarse rumbo a 2027.
Durante la reciente gira de la presidenta Claudia Sheinbaum por Nayarit, que culminó en Compostela, una fotografía comenzó a circular con fuerza en redes: la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, compartiendo un encuentro privado con la mandataria federal. A simple vista podría parecer una reunión más dentro de la agenda política, pero en el contexto que vive el estado, el gesto tiene una lectura mucho más profunda: un mensaje para sus rivales.
La propia alcaldesa se encargó de difundir la imagen y destacar el encuentro. En tiempos donde cada movimiento político se mide con lupa, publicar esa fotografía no es casualidad. Es, más bien, un mensaje cuidadosamente calculado. Un recordatorio para propios y extraños de que su cercanía con la presidenta existe y, sobre todo, se mantiene visible en un momento en el que comienzan a moverse las piezas rumbo a 2027.
No es un secreto que varios actores de la llamada Cuarta Transformación aprovecharon la visita presidencial para intentar acercarse a Sheinbaum. La razón es evidente: en el horizonte aparece la encuesta que definirá a quien será candidato o candidata de Morena a la gubernatura de Nayarit. Y cuando se trata de ese tipo de decisiones, la cercanía política sea real o simbólica, se convierte en una moneda de alto valor.
En ese escenario, la fotografía de Geraldine Ponce funciona como un mensaje subliminal dirigido a sus posibles rivales: ella ya está en la conversación. No lo dijo con un discurso ni con una declaración abierta, pero en política los gestos hablan. Y la imagen parece decir, sin palabras, que en la carrera que apenas comienza, ella ya quiere marcar territorio.
Falta tiempo para 2027, pero en Nayarit la competencia ya empezó. Y si algo dejó claro esta gira presidencial es que, en la política de la 4T, una fotografía bien colocada puede ser el primer movimiento de una larga partida.