La disputa por la candidatura de Morena al gobierno de Nayarit dejó de ser una conversación al aire y comenzó a tomar forma real. Este fin de semana quedó claro que la carrera ya arrancó, aunque nadie lo diga abiertamente. Las “corcholatas” no se mueven solas: detrás de cada una ya se perfilan padrinos políticos que marcan el rumbo y el respaldo de sus aspiraciones.
El sábado, en Bahía de Banderas, la senadora Jasmin Bugarín fue arropada por el senador del Verde, Manuel Velasco, quien no escatimó en elogios y prácticamente la colocó como la mejor posicionada para ganar la gubernatura. No fue un gesto menor. Pues fue un respaldo desde lo nacional.
Un día después, el domingo, en el municipio de Ruiz, el senador Gerardo Fernández Noroña hizo lo propio con Geraldine Ponce. Entre discursos, cercanía y señales, muchos leyeron su presencia como un espaldarazo claro, incluso con tintes de destape adelantado rumbo a 2027.
Con esto, el tablero político en Nayarit mostró sus primeras alineaciones: Noroña empujando a Geraldine. Velasco operando para Jasmin.
Y entonces surge la pregunta: ¿dónde quedó el famoso “piso parejo” del que tanto presume Morena?
Porque una cosa es la simpatía interna, natural en cualquier movimiento político, y otra muy distinta es que figuras nacionales comiencen a levantar brazos, mandar mensajes y prácticamente bendecir candidaturas antes de los tiempos oficiales.
En este reacomodo, hay nombres que todavía esperan turno. Uno de ellos es Héctor Santana, quien ha sido mencionado de forma recurrente por distintos sectores ciudadanos. Su lugar en esta contienda abre otra interrogante: ¿quién será el actor nacional que le respalde?
Porque si ya vimos a Noroña y a Velasco entrar en escena, no sería extraño que más adelante aparezca Adán Augusto López Hernández levantando la mano de Santana, considerando la cercanía política entre ambos.
Sin embargo, por ahora, lo único claro es que en Nayarit la carrera ya comenzó. Y no solo se trata de quién tiene más estructura o más territorio, sino de quién logra sumar los padrinos correctos en el momento preciso.