En Jalisco, los tres institutos que prometió el presidente López Obrador aún son una ilusión.
Las Universidades del Bienestar Benito Juárez, que prometió en campañas el presidente Andrés Manuel López Obrador, en Jalisco aún solo existen en las mentes de algunos y los planos de otros; su ubicación oficial es sobre lotes baldíos, en excepción de una que ya se colocó la primera piedra. Son los municipios los que han llevado la carga económica, Ayotlán, por ejemplo, compró tres hectáreas en 4.2 millones de pesos y lo paga en abonos. Tecolotlán es que esa promesa aún es un terreno con maleza y basura. Y en Tomatlán, como en los otros dos casos, se esperaba una afluencia de 120 alumnos, que no llegan a 30 y toman clases en aulas de una secundaria técnica.
En los tres casos son sedes alternas donde toman clases, escuelas federales o como el caso de Ayotlán la casa de la Cultura municipal. Los alcaldes de los tres municipios, esperan que para el siguiente año ya tengan los suficientes recursos para avanzar en el proyecto.
Cabe mencionar que la forma para llegar al lugar donde se pretende instalar el centro educativo, está en pésimas condiciones que ni si quiera cuentan con transporte público.
en Tomatlán, municipio de la región costa norte de Jalisco, no es distinta, apenas llegan a 30 los alumnos que acuden. El plantel existe solo en planos y mientras tanto los estudiantes toman clases temporalmente en un aula de la secundaria técnica número 18, que se localiza en la zona centro.
Aquí es más complicado que lleguen estudiantes de otros municipios, en todo caso arribarían de algunas rancherías y los caminos rurales están en pésimas condiciones debido al huracán y las dos tormentas tropicales que golpearon a la región durante el temporal que está por terminar.
Encontrar en Tecolotlán el lugar donde estarán las instalaciones fue complicado y no todos los habitantes lo conocen ya que la zona conocida como el “Potrero” o “Chapingo” está a unos dos kilómetros de la cabecera municipal, se necesita tener por lo menos motocicleta para subir las pendientes de un camino de brecha, lleno de baches, piedras y algunos hoyos.
La sorpresa que uno se encuentra en esta zona es que la “Universidad” ni siquiera está delimitada en el terreno, al menos en donde el poblador tiene idea de que se construirá ya que es un terreno privado, junto a una cancha de futbol.
Ante esta situación se optó porque los 27 alumnos de ese municipio y de dos comunidades cercanas tengan que estudiar Ingeniería Ambiental por las tardes en las instalaciones de la Casa de la Cultura, la cual también tiene algunas obras de remodelación.