El contingente que se manifestó no fue atendido por el alcalde; además, les cerraron las puertas de la presidencia con candado.
Fiel a su costumbre de no escuchar las peticiones ciudadanas, esta mañana el alcalde de Puerto Vallarta, Arturo Dávalos Peña, ignoró a los manifestantes de Boca de Tomatlán, que temen por la latente posibilidad de la construcción de la mini hidroeléctrica.
Un grupo de 100 personas se plantaron en la carretera federal 200 al sur, en la salida a Mismaloya. De ahí, marcharon hacia la plaza de armas y tras algunos minutos de consignas, intentaron entrar a la presidencia.
Ahí, en la puerta, un elemento de seguridad recibió la orden de cerrar con candado el recinto, sin importar que es público y cualquier persona puede ingresar.
Tras varios minutos de impedir el acceso a los ciudadanos, por fin dieron la orden de abrir, no obstante, el alcalde no estaba en su oficina y no lo llamaron para dialogar con ellos.
Fue el secretario general quien los atendió y orientó sobre el tema y la facultad municipal.
El contingente no descarta seguir con manifestaciones si la empresa constructora no declina en el proyecto de la mini hidroeléctrica.