El gobernador ha reiniciado sus aspiraciones políticas con miras al 2024, mientras Jalisco pende de un hilo en materia de seguridad.
El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, ha reiniciado su plan para posicionarse con miras a las elecciones del 2024, en las que pretende ser el candidato a la presidencia de la república por Movimiento Ciudadano.
Así lo ha dejado claro al interior del partido y con sus exposiciones públicas, en las que se le ha visto más retador que de costumbre, con discursos de oposición a la administración federal y con la intención de ‘presumir’ lo que en Jalisco no se traduce a la realidad.
Jalisco, hoy por hoy, es el estado con más desapariciones forzadas, pero Enrique Alfaro no lo menciona. Ya son más de 16 mil reportes de personas desaparecidas, más los cientos que no se denuncian ante las autoridades.
Además, en 2021, Jalisco registró el 20% del total de personas encontradas en fosas clandestinas, lo que lo colocó también en un poco honorable primer lugar nacional.
Además, en los límites con los estados de Zacatecas, Michoacán y Colima, Jalisco se ha visto involucrado en decenas de hechos delictivos, producto del abandono de las autoridades de los 3 niveles de gobierno y del crecimiento de las células criminales, que pelean por los territorios.
Otro dato importante es que en Jalisco, en los últimos 3 años, más de 100 policías han sido detenidos por, presuntamente, participar en desapariciones forzadas, una cifra alarmante, pero menos notoria que los apenas 3 sentenciados.
Jalisco pende de un hilo, mientras el mandatario recorre todos los municipios intentando ganarse la simpatía de la gente y mandar un mensaje a nivel nacional.