La presidenta Claudia Sheinbaum habpia informado previamente que el avión que aterrizó en Toluca no transportaba marinos, sino a 42 pasajeros. Lo que fue contradictorio al afirmar con anterioridad que viajaba vacío.
Entre ellos tres ciudadanos estadounidenses y 39 integrantes de la Unidad Nacional de Operaciones Estratégicas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), lo que generó confusión en torno al operativo.
Sobre los elementos de la Armada de México que fueron trasladados en el avión militar estadounidense C-130 Hércules, el cual aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Toluca, se registraon alredor de 60 marinos mexicanos.
De acuerdo con información oficial, el 17 de diciembre, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, remitió a la presidenta de la Comisión Permanente, Kenia López Rabadán, la solicitud presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum para autorizar el ingreso de tropas estadounidenses a México y la salida de 60 marinos mexicanos hacia territorio estadounidense con fines de adiestramiento.
En el dictamen se precisa que los elementos pertenecen a la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada de México y que el objetivo de la misión es reforzar las capacidades operativas de la Marina en coordinación con las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, mediante entrenamiento individual y colectivo, así como el uso táctico de plataformas no tripuladas para labores de reconocimiento, vigilancia y adquisición de objetivos.
El documento señala que los marinos mexicanos salieron del país el 18 de enero de 2026, a bordo de una aeronave C-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con destino a Camp Shelby, Mississippi, y que el retorno a México está programado para el 13 de marzo de 2026. El traslado se realizó con equipo táctico y armamento orgánico, sin municiones.
La validación del operativo fue autorizada por el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, quien avaló un esquema especial para el traslado del personal, incluyendo la aprobación de 28 matrículas de la aeronave Hércules, a fin de evitar contratiempos en su ingreso al país.
La tripulación del vuelo estuvo integrada por cinco elementos, bajo el mando del capitán Neil Lindsey, quienes debieron reportarse al control aéreo mexicano 30 millas antes de ingresar al espacio aéreo nacional y sin portar armamento durante el vuelo.