Matilde Montoya la primera médica mexicana

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Matilde Montoya (Matilde Petra Montoya Lafragua) fue la primera mujer mexicana en obtener el grado de médica, seguido de un doctorado. Nació en 1859 en Ciudad de México y de joven trabajó como partera y auxiliar de cirugía. Una vez que obtuvo su doctorado en la Facultad de Medicina de México, fue declarada médica de cirugía y obstetricia.

La carrera de Matilde Montoya como la primera médica mexicana abrió las puertas para que las mujeres de México pudieran comenzar a estudiar medicina de forma oficial, en una época en la cual aún no se permitía su ingreso en las facultades del país.

A pesar de haber tenido 2 hermanos, fue criada como hija única. Su hermano fue criado por su abuela y su hermana falleció joven. Su padre prohibía que su madre saliera de la casa. Por lo tanto, la madre de Matilde se dedicó exclusivamente a su crianza. Matilde tuvo una excelente educación en casa, a cargo de su madre.

Había conseguido un nivel educativo tan alto que su corta edad le impedía avanzar escalones en las burocracias institucionales. Matilde Petra Montoya Lafragua falleció en 1939 a los 79 años.

Fue parte del programa de Educación Elemental, que se componía de 3 años de primaria y 3 años de educación superior. A los 11 años quisieron inscribirla en la Escuela Primaria Superior para que continuase sus estudios, pero todavía no cumplía los requisitos de edad.

Por lo tanto, su familia contrató profesores particulares para desarrollar sus estudios. A los 13 años realizó el examen oficial para maestra de primaria y lo aprobo, pero luego tuvo problemas para conseguir trabajo debido a su corta edad.

Cuando falleció su padre, Matilde Montoya se inscribió en la Escuela Nacional de Medicina para estudiar la carrera de Obstetricia y Partera.

Al no poder costear los estudios en esa institución, debió inscribirse en la Escuela de Parteras y Obstetras de la Casa de Maternidad. Esta institución se caracterizaba por atender a madres solteras o por dar atención a partos ocultos.

Tras dos años de estudios teóricos, un examen y prácticas en la Casa de Maternidad, a los 16 años Matilde Montoya recibió el título de Partera. Terminó estos estudios en el Establecimiento de Ciencias Médicas y emigró a Puebla para trabajar como partera.

Ejercicio como partera
Mientras tomaba clases en escuelas particulares para mujeres para completar sus estudios de bachillerato, Matilde ejercía como partera. Además, era auxiliar de cirugía de los doctores Luis Muñoz y Manuel Soriano.

Como partera, contaba con una gran clientela que confiaba en sus servicios debido a la calidad humana en su atención. Su profesionalismo y conocimientos se consideraban más avanzados que los de muchos de los médicos locales.

Esto le valió para ganarse algunos enemigos en su campo profesional. Algunos médicos organizaban campañas en su contra, difamándola en medios de comunicación locales. Publicaban artículos incitando a no contratar a esta partera debido a que era masona y protestante. Esta campaña concluyó con un período de retiro en Veracruz.

Estudios de medicina
Cuando retornó a Puebla solicitó inscribirse en la Escuela de Medicina de Puebla. Fue aceptada bajo la aprobación pública y la asistencia de importantes personalidades políticas y sociales. A pesar del apoyo, varios grupos insistían en atacarla, argumentando que una “impúdica y peligrosa mujer pretende convertirse en médica”.

Tras las críticas, Matilde regresa a la casa de su madre en Ciudad de México. En 1882 aceptan su inscripción en la Escuela Nacional de Medicina.

En esa institución tampoco faltaron las críticas. Se argumentaba que debía ser muy perversa para poder ver cadáveres de hombres desnudos. Sin embargo, también contaba con personas que le brindaban mucho apoyo y que fueron apodadas por sus detractores como “los montoyos”.

Revalidación
Antes de los exámenes de primer año, sus críticos solicitaron la revisión de la validez de sus materias de bachillerato.

Matilde debió realizar una solicitud para completar las materias no validadas en la Escuela de San Ildefonso. Sin embargo, se rechazó su solicitud debido a que el reglamento de la institución solo se refería a alumnos y no a alumnas.

Matilde Montoya escribió una carta al presidente de la República, don Porfirio Díaz. El general Díaz accedió a dar instrucciones para que el colegio le otorgue la posibilidad de validar sus estudios.

Completó sus estudios con buenas notas. Pero al momento de solicitar su examen profesional, se topó nuevamente con un estatuto que solo contemplaba alumnos.

Montoya otra vez recurrió al presidente Porfirio Díaz. Enseguida, Díaz solicitó a la Cámara de Diputados que renovara los estatutos de la Escuela Nacional de Medicina para permitir el acceso y la graduación de mujeres médicas. Tras un decreto del presidente, Matilde Montoya pudo realizar su examen profesional en 1887.

Graduación
Matilde Montoya completó satisfactoriamente la sección teórica del examen, con la presencia de varias mujeres que se encontraban reunidas para brindarle apoyo.

Luego comenzó su examen práctico en el Hospital de San Andrés con la presencia del presidente Porfitio Díaz, entre otros personajes.

Recorrió la sala de pacientes del hospital respondiendo las preguntas sobre los diferentes casos. Luego realizó las resecciones de un cadáver en el anfiteatro. Finalmente fue aprobada por unanimidad y, además, fue ovacionada.

Ejercicio como médica
Matilde Montoya ejerció como médica en sus dos consultorios privados, uno ubicado en Mixcoac y otro en Santa María la Ribera. Cobraba la atención basada en las posibilidades de sus pacientes.

Formó parte de varias asociaciones de mujeres, como Ateneo Mexicano de Mujeres y Las Hijas de Anáhuac, así como también participó de la Segunda Conferencia Panamericana de Mujeres. Junto a la doctora Aurora Uribe fundó la Asociación de Médicas Mexicanas.

Aporte más importante de Matilde Montoya
El aporte de Matilde Montoya fue un cambio de paradigma de las posibilidades de las mujeres en la medicina. Incluso la prensa nacional apoyó su graduación, fomentando la actualización de leyes más inclusivas.

En 1937 la Asociación de Médicas Mexicanas, la Asociación de Universitarias Mexicanas y el Ateneo de Mujeres le rindieron un homenaje en el Palacio de Bellas Artes. Poco tiempo después, el 26 de enero de 1938, Matilde Montoya falleció a los 79 años de edad.

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