Estados Unidos ya falló una vez en Venezuela… pero ahora el mundo es diferente

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Hace 17 años, EU fracasó al apoyar un golpe de Estado contra Hugo Chávez.

Cuando Estados Unidos se apresuró a respaldar un golpe militar contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en 2002, no le fue bien. El autodenominado líder de una revolución bolivariana regresó a su cargo tres días después y más antiestadounidense que nunca.

La decisión de Washington de reconocer esta semana al líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó, como el presidente legítimo de la nación podría tener las mismas consecuencias, si el heredero de Chávez, Nicolás Maduro, logra aferrarse al poder.

Sin embargo, este ‘espaldarazo’ tiene lugar en un clima geopolítico muy diferente a 2002, en el que el fracaso corre el riesgo de tener repercusiones globales.

La economía de Venezuela está en picada, lo que ha llevado a millones a huir a estados vecinos, que han respaldado a EU y se han negado a reconocer la reelección de Maduro en 2018, considerada como fraudulenta.

Además, en su momento el golpe contra Chávez fue condenado por muchos gobiernos latinoamericanos por antidemocrático. Ahora es el ejército el que mantiene al autoritario Maduro en el poder, frente a una oposición nacional y regional mucho más fuerte.

No obstante, el enfrentamiento actual también está cargado de rivalidades entre grandes poderes –China, Rusia y EU– que apenas existían en Venezuela hace 16 años. Esto le brinda a Maduro un apoyo internacional para enfrentar a Washington con el que no contó su predecesor.

La rivalidad también crea riesgos para la estabilidad a largo plazo del país, en caso de que estos poderosos actores externos se comprometan a proteger sus préstamos, inversiones e intereses políticos.

Una división ideológica más amplia sobre si priorizar la democracia o la soberanía también se ha agregado a las divisiones tradicionales de izquierda-derecha sobre qué hacer con respecto a Venezuela. Ello ha unido a Turquía al grupo de aliados de Maduro, decididos a evitar nuevos precedentes para los levantamientos a favor de la democracia que algún día podrían amenazar sus propias posiciones.

“Nos preocupa que esto se esté convirtiendo en una competencia geopolítica”, afirmó Alejandro Martínez Ubieda, una figura de la oposición que fue secretario de la delegación venezolana en un congreso interparlamentario en San Petersburgo en 2017.

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