Las incoherencias de Alfaro en el tema de la salud

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El gobernador dijo que el INSABI está destinado al fracaso, sin embargo, Jalisco se quedó con el honroso primer lugar en casos y muertes por dengue.

El morbo, la grilla, la polémica y la incoherencia volvieron a rondar la cabeza del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez y el resultado será la no adhesión al Instituto para la Salud y el Bienestar (INSABI), que promueve el gobierno federal porque, dice, ‘está destinado al fracaso’.

Basicamente el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretende que cualquier mexicano tenga acceso a los servicios de salud en hospitales y clínicas del IMSS e ISSSTE, sin importar que esté afiliado o no.

En total serían 69 millones de mexicanos los que se integrarían al padrón de derechohabientes en un sistema de salud que ha dejado mucho que desear.

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En Jalisco los hospitales regionales tienen desabasto, están saturados y cuentan con instalaciones paupérrimas, indignas para cualquier persona que pretenda ir a sanar sus enfermedades.

Agregar más personas a estos hospitales sería terminar de colapsarlos, en eso tiene razón.

Sin embargo, que el gobernador salga a decir públicamente que el INSABI está destinado al fracaso es un acto de sinvergonzonería enorme cuando Jalisco es líder nacional en casos de dengue y en muertes por este padecimiento.

En Jalisco se han registrado más de 12 mil casos de personas con dengue en la temporada y 38 persons han muerto por ello; además, hay más de 60 mil casos ‘en estudio’ y sin determinar si se trata de dengue o de otro padecimiento.

En Jalisco las brigadas antimosquito utilizaron insecticidas que caducaron desde 2014, desde la administración pasada y nadie se dio cuenta.

En Jalisco no hubo campañas de descacharrización porque no había personal suficiente; campañas que sí se realizaban en años pasados.

En Jalisco hay un gobernador que habla de un ‘inminente fracaso’ en materia de salud y, a su vez, tiene los peores récords en la historia de la entidad.

Que el INSABI se lanzó al vapor, sin la infraestructura necesaria y sin el recurso necesario para que funcione, es un hecho, pero que salga Enrique Alfaro a hablar de fracasos ajenos y no reconocer los propios es un acto incongruente que debería ser denunciable.

Ávido de protagonismo y de reconocimientos como ‘contrapeso’ al gobierno federal, el gobernador mostró, nuevamente, su desfachatez y cinismo ante un pueblo que todos los días conoce un poco más el verdadero rostro de su mandatario.

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