Siguen las quejas por usuarios sin cubrebocas en transporte público

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El problema ha llegado al grado de casi haber peleas al interior de las unidades, pues hay ciudadanos que exigen al resto que se pongan el cubrebocas.

La irresponsabilidad de una parte de la ciudadanía y la pasividad de las autoridades que nunca se interesaron en resolver el problema latente del transporte público, ha generado enfrentamientos que muy cerca están de llegar a los golpes en los camiones que transitan por las calles de Vallarta.

Todos los ciudadanos de Jalisco estamos obligados a portar cubrebocas mientras estemos en el espacio público, sin embargo, esta obligación se convierte en condicionante cuando se trata de transporte público, pues los choferes tienen la facultad de impedirte el servicio si no lo llevas puesto.

No obstante, hay ciudadanos irresponsables que, sabiendo que es necesario, deciden no ponérselo y muchos choferes ya no lo exigen, pues se meten en problemas.

La última denuncia ciudadana que recibió este medio de comunicación incluye un ingrediente extra: la acción de la ciudadanía y las agresiones verbales que a nada están de llegar a lo físico.

“Un cabr0n se subió sin cubrebocas.
Echó sus 10 pesos y el camionero en vez de decirle antes que no podía subirse, se lo dijo ya que había echado sus 10.
El otro wey se le puso al tú por tú qué porque ya había pagado el pasaje y no se quiso bajar.
El chofer en vez de mostrar su autoridad solo le decía que no le podía devolver el dinero, y el otro cabr0n muy a gusto no se bajó y dijo que “se iba en las escaleras para no tener contacto con nadie”
Y ahí se fue dos paradas al pie de la entrada hasta que fui a decirle al chofer que él sabía que no podía llevarlo ahí y que si ya le había echado el dinero era su pedo, porque todos sabemos que debemos andar con cubrebocas, que lo bajara porque si un tránsito lo veía, al que se iban a ching@r era al chofer, no a él.
Y no se quería bajar el otro, ni tampoco el chofer lo bajaba, prefirió llevárselo ahí, hasta que una señora le dio los 10 pesos al p3ndj@ berrinchudo que venía en la entrada y solo así se bajó.
No me ching#@s, hasta tembló del mendigo coraje, como fue posible que el chofer no hiciera nada? Y los demás nomas se le quedaban viendo”, dice el texto de un ciudadano indignado.

La soberbia con la que se manejan algunos ciudadanos, combinada con la nula vigilancia de la autoridad, está cerca de ocasionar agresiones físicas en el transporte público, que sigue sin control en la ciudad.

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