No se quiso ensuciar los zapatos, por eso vino al quinto día

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El gobernador de Jalisco priorizó otras actividades antes de venir a Puerto Vallarta, la ciudad más importante en materia turística de todo el estado.

El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, no quiso ensuciarse los zapatos y por eso vino a Puerto Vallarta hasta el quinto día tras el paso del huracán Nora.

Envalentonado y echado para adelante, fiel a su estilo, Enrique Alfaro ayer tomo la palabra y prometió recursos para los afectados.

Dijo que en un plazo máximo de 14 días comenzarían a llegar los cheques y aseguró que se resolverán absolutamente todas las problemáticas de Vallarta.

Pero también Enrique Alfaro, el gobernador qué prefirió quedarse en casa Jalisco mientras lo peor del huracán se sentía en Vallarta, es uno de esos gobernadores que prometen y no se caracterizan por cumplir.

El ejemplo claro es el apoyo de los trabajadores de antros y bares de Jalisco, que nunca llegó y no se sabe si llegará.

Hace un año, cuando la pandemia arrebató cientos de empleos, hizo exactamente lo mismo con los supuestos apoyos económicos estatales.

Enrique Alfaro es un gobernador que suele echarse hacia adelante, y que en el discurso es muy valiente, pero también tiene carencias y estas se notan cuando la gente requiere su ayuda.

Esperamos que esta ocasión sea distinta y sí se entregan los apoyos, pero con la experiencia previa, lo ideal es mantener cautela.

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