Este lunes fue el ‘primer contacto’ entre ambos grupos; las 2 áreas están en riesgo, asegura, y deberán luchar en comunión ante ‘los intereses voraces’.
Puerto Vallarta tiene 2 grandes áreas en disputa por obras que podrían acabar con la riqueza natural, esencial del destino y los grupos conservadores unirán fuerzas para evitar que los grupos empresariales y gubernamentales hagan su voluntad en la región.
Se trata del río de los horcones, en el límite entre Puerto Vallarta y Cabo Corrientes, y el estero el salado, incrustado en plena mancha urbana de Puerto Vallarta.
El primer sitio es defendido a capa y espada por los habitantes de Boca de Tomatlán y Mismaloya, quienes en reiteradas ocasiones se han manifestado en contra de la construcción de una mini hidroeléctrica que, dicen, afectará al río y a las especies que de él dependen.
Esta obra está detenida en estos momentos, sin embargo, el riego de que algún juez de la Suprema Corte avale el proyecto es latente.
En cuanto al estero, este domingo 23 de febrero finalizó el periodo para la consulta final que definirá su futuro y la frase ‘piensa mal y acertarás’ ronda la cabeza de los defensores de esta Área Natural Protegida.
La consulta, al ser abierta y no tener prácticamente requisito alguno, pudo ser ‘embarazada’ con ‘bots’ y será en aproximadamente 1 mes cuando se den a conocer los resultados de la misma.
Ambos grupos, los defensores del río y del estero, tuvieron su primer contacto en la manifestación de este lunes y acordaron trabajar en conjunto para preservar ambos ecosistemas.
El tercer sitio a defender, adelantaron, serán los arcos de Mismaloya, otra zona en la que ya ‘pusieron el ojo’ y que temen, sea privatizada, como se hizo con las Islas Marietas.
Hay muchas luchas y pocos soldados, sin embargo, la esperanza de empatizar con la población es latente para que se sumen a la defensa de la naturaleza.