Instituto Nacional de Antropología e Historia cumple 80 años

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A lo largo de 8 décadas ha desarrollado una red de 160 museos, 191 zonas arqueológicas y la primera zona paleontológica del país

Los hallazgos bajo la Pirámide de la Luna en Teotihuacán, la tumba del gobernante maya Pakal, templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl, son algunos de los descubrimientos más trascendentes realizados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El 9 de enero de 1932, Alfonso Caso Andrade descubrió la Tumba 7 de Monte Albán, en Oaxaca, uno de los descubrimiento más espectaculares y ricos en la historia de la arqueología mexicana.

Con ayuda de los nuevos avances tecnológicos de la época, el telégrafo y la radio, la noticia se dio a conocer en todo el mundo y la arqueología internacional lo calificó como un éxito.

A partir de entonces, Caso Andrade propuso la creación de una institución que se dedicara, de manera exclusiva y especializada, al resguardo y conservación del patrimonio.

Fue hasta el 3 de febrero de 1939, que el presidente Lázaro Cárdenas crea por decreto del INAH, dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), pero con personalidad jurídica y patrimonio propios. Su primer director fue Alfonso Caso Andrade, quien estuvo al frente de la institución hasta 1947.

80 AÑOS DE DESCUBRIMIENTOS

Entre los hallazgos arqueológicos más sobresalientes a lo largo de ocho décadas se encuentran “Naia”, el esqueleto más antiguo del continente datado entre 12 y 13 mil años de antigüedad.

El esqueleto pertenecía a una niña de 15 años que murió ahogada en ese lugar y cuyos restos fueron encontrados en 2014, el Cenote Hoyo Negro, una cueva subacuática cercana a Tulum, Quintana Roo.

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De acuerdo con los estudios de ADN, “Naia” sería el eslabón que vincula a los primeros pobladores de América con los grupos indígenas contemporáneos.

En ese año, en Teotihuacán, justo debajo del Templo de la Serpiente Emplumada, se descubrió un túnel que lleva a un pasaje que se cree simulaba el inframundo para nuestros ancestros. En el sitio se encontraron cerca de 70 mil objetos, desde bastones de mando hasta ofrendas, semillas y esqueletos de animales.

A inicios del 2013, en la cima de la Pirámide del Sol, los expertos del INAH encontraron una representación de Huehuetéotl, Dios del fuego o Dios viejo.

En 2016, en Chiapas, descubrieron debajo de la tumba de Pakal, uno de los gobernantes más importantes de la ciudad maya de Palenque, un manantial del que parte un sistema de canales que arriban hasta nueve cuerpos de agua distintos, y distribuidos por todo el territorio que ocupa la ciudad.

El Proyecto Gran Acuífero Maya es otro de las iniciativas más destacadas que se han realizado, pues se emprendió un mapeo subterráneo en busca de la “geografía sagrada” de Chichén Itzá.

El Proyecto Arqueológico “Localización y Estudio de las Fuentes de Agua Ancestrales de la Península de Yucatán“, autorizado por el Consejo de Arqueología del INAH y auspiciado por National Geographic Society, bajo el nombre de “Chichen Itza Underground”, tuvo como objetivo estudiar la relación entre los complejos arquitectónicos mayas de esta antigua ciudad, la presencia de agua y la ubicación de cuevas y cenotes en un radio de hasta 16 km a partir del centro de Chichén Itzá. (Con información de Publimetro)

 

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