10 cosas que no conocías de la Vía Lactea

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Millones de estrellas, varios anillos de asteroides, 16 mil millones de años, pero ¿conocías estos 10 datos de la vía láctea? Aquí te los mostramos.

La Vía Láctea es (en su mayoría) plana

Nuestra galaxia tiene, de media, 100.000 años luz de diámetro, pero solo 1.000 años luz de ancho. Dentro de este disco aplanado (aunque ligeramente deformado), el Sol y sus planetas están incrustados en un brazo curvo de gas y polvo, por lo que el sistema solar se encuentra a unos 26.000 años luz del turbulento núcleo de la galaxia. Un cúmulo de polvo y estrellas arropa el centro de la galaxia, lo que le da la apariencia de un montículo de nata montada puesto a ambos lados de una tortita.

La Tierra tiene 18 años galácticos

El sistema solar avanza a través del espacio interestelar a más de 800.600 kilómetros por hora. A ese ritmo, tarda unos 250 millones de años en dar una vuelta a la Vía Láctea. La última vez que nuestro planeta de 4.500 millones de años estuvo en este mismo lugar, los continentes estaban dispuestos de forma diferente, los dinosaurios acababan de aparecer, los mamíferos todavía tenían que evolucionar y tenía lugar la extinción masiva más profunda de la historia del planeta, un evento conocido como la Gran Mortandad.

Hay un monstruoso agujero negro en el centro de la galaxia

El agujero negro supermasivo, denominado Sagitario A*, tiene más de 4 millones de veces la masa del Sol. Nunca hemos observado este objeto de forma directa, ya que está oculto tras densas nubes de gas y polvo. Pero los astrónomos han sido capaces de seguir las órbitas de nubes de gas y estrellas cerca del centro de la galaxia, lo que les ha permitido deducir la masa de este peso pesado cósmico que se esconde entre bastidores. Se cree que los agujeros negros supermasivos se encuentran en los núcleos de la mayoría de galaxias y algunos se alimentan de materia cercana con tanta avidez que emiten chorros de intensa radiación visibles a millones de años luz de distancia.

La Vía Láctea no vivirá para siempre

En unos 4.000 millones de años, la Vía Láctea colisionará con su vecina más cercana, la galaxia de Andrómeda. Las dos galaxias en espiral están avanzando la una hacia la otra a una velocidad superior a 400.000 kilómetros por hora. Cuando choquen entre sí, el fenómeno no será tan catastrófico como te imaginas: es probable que la Tierra sobreviva y serán pocas las estrellas que queden destruidas. En cambio, la nueva megagalaxia ofrecerá un paisaje nocturno celestial con una mezcla espectacular de estrellas diferente a cualquier cosa que observemos hoy en día.

Nuestro Sol es una estrella entre varios cientos de miles de millones

Hay 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea. ¿O son 300.000 millones? ¿O 400.000 millones? No, no sabemos cuántas estrellas hay en realidad en nuestra galaxia. Muchas de ellas son estrellas tenues de poca masa que son difíciles de detectar a grandes distancias cósmicas, y hay gigantescas nubes que ocultan el núcleo de estrellas más cercano a Sagitario A*. Los astrónomos han estimado la cantidad total de estrellas basándose en la masa y el brillo de la Vía Láctea, pero es difícil determinar cifras más precisas.

Estamos rodeados de un halo oscuro

La Vía Láctea está incrustada en un cúmulo de materia oscura que es mucho más grande y masivo que la propia galaxia. A finales de la década de 1960, la astrónoma Vera Rubin dedujo la presencia de estos halos invisibles alrededor de las galaxias cuando observó que las estrellas cerca del borde de Andrómeda estaban dando vueltas alrededor del centro de la galaxia a velocidades que deberían dispararlas hacia el espacio. Pero eso no ocurría, lo que significa que algún tipo de pegamento cósmico lo mantenía todo en su lugar. Ese pegamento, como sabemos ahora, es la materia oscura.

Estamos rodeados de estrellas antiguas

La Vía Láctea está rodeada por más de 150 grupos de estrellas antiguas, algunos de los cuales son unos de los más antiguos del universo. Estos conglomerados estelares primordiales, llamados cúmulos globulares, viven en el halo de la Vía Láctea y orbitan alrededor del centro galáctico. Cada uno está repleto de cientos de miles de estrellas. Alrededor de la Vía Láctea también hay docenas de galaxias satélites; la mayoría son difíciles de ver, pero la Gran Nube de Magallanes y la Pequeña Nube de Magallanes relucen cada noche en el cielo del sur.

La galaxia es una isla en una corriente de estrellas

La Vía Láctea devora a las galaxias que se acercan demasiado. Durante años, los científicos que estudian los límites de la galaxia han detectado unas dos docenas de guirnaldas estelares, los restos de galaxias pasadas. Estos fantasmagóricos ríos estelares se formaron cuando la fuerte gravedad de la Vía Láctea destrozó las galaxias más pequeñas, dejando restos relucientes. En la reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense, el equipo de Dark Energy Survey anunció que había detectado 11 restos como estos, algunos de los cuales han recibido nombres aborígenes.

El centro de la galaxia emite burbujas de aire caliente

La Vía Láctea expulsa burbujas gigantescas de partículas de energía y gas extremadamente caliente. Las burbujas de Fermi, que se extienden por encima y por debajo del plano galáctico, se hinchan en el centro de la galaxia, alimentadas por un viento que sopla a más de 3,2 millones de kilómetros por hora. Todavía no está claro por qué existen estas burbujas, desconocidas hasta 2010, pero los científicos creen que podrían estar vinculadas a la muerte y la formación de estrellas en la región circundante de Sagitario A*.

Nubes de gas que salen de la galaxia

Según ha observado recientemente telescopio de Green Bank, más de 100 nubes de gas de hidrógeno están alejándose del núcleo de la galaxia a 1.187.695 kilómetros por hora. Los científicos que estudian este enjambre huido dicen que las nubes pueden actuar como marcadores de los intensos procesos que producen las gigantescas burbujas de Fermi.

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