En Puerto Vallarta, regalar tinacos se ha convertido en una respuesta visible ante un problema que lleva años sin resolverse de fondo: el acceso irregular al agua potable.
El martes 11 de agosto, mientras Luis Munguía y SEAPAL Vallarta inauguraba en Tebelchía una obra que, de acuerdo con el organismo, busca garantizar el abasto de agua potable durante todo el año, posteriormente se realizó una entrega de tinacos en la delegación de Las Palmas.
La imagen es políticamente atractiva: un tinaco entregado, una familia beneficiada y una fotografía que puede convertirse en evidencia de que “se está atendiendo” el problema. Pero la pregunta incómoda permanece: ¿y el agua?
Porque un tinaco puede servir para almacenar agua cuando finalmente llega, pero difícilmente resuelve el problema cuando el suministro es irregular, insuficiente o incluso llega en malas condiciones.
La entrega de estos depósitos responde directamente a una necesidad que las administraciones municipales no han logrado solucionar de raíz. Es una medida que puede ayudar temporalmente a las familias, pero también puede funcionar como una especie de válvula de escape ante las constantes quejas ciudadanas: si no hay agua todos los días, al menos hay dónde almacenarla.
Y mientras se reparten tinacos, la ciudad enfrenta una nueva suspensión del servicio que afectará a más de 130 colonias de Puerto Vallarta del miércoles 12 al domingo 16 de agosto, derivada de trabajos de conexión hacia la carretera 544.
A esto se suma una de las quejas que más se repite entre los vallartenses: el agua sucia que llega a los hogares. En otras zonas, simplemente no llega.
Así, la administración de Luis Munguía enfrenta un escenario donde los tinacos pueden contener el agua, pero no contienen las quejas.
Para entregar tinacos se necesita de agua suficiente, limpia y constante. Y esa es una deuda que no comenzó con la actual administración, pero que sigue heredándose de gobierno en gobierno.