Con la llegada de Jasmin Bugarín como coordinadora de Morena en Nayarit, el tablero político de Bahía de Banderas vuelve a moverse y uno de los personajes que recupera fuerza es José Gómez.
La historia entre ambos no comenzó ayer, viene de años atrás e inicia desde su antiguo Partido, el PRI.
Tras sus respectivas salidas, Gómez se incorporó al Verde en 2019. Desde entonces, su relación política con Bugarín se fue estrechando hasta convertirse en una dupla dentro de la estructura del Verde en Nayarit. Incluso en 2023 el mismo Gómez declaró que esperaba que Bugarin definiera su futuro político.
Esta relación quedó más expuesta rumbo a 2024. En marzo de ese año, Bugarín presentó públicamente a Gómez como un perfil con “liderazgo” y aseguró que lo verían “próximamente en la toma de decisiones”. Poco después, Gómez apareció como candidato al PVEM para la diputación del distrito 17 de Bahía de Banderas, cargo que actualmente posee.
Durante el tiempo transcurrido a la fecha, Gómez aportó territorio y estructura en Bahía mientras que Bugarín tenía el control de la dirigencia estatal del Verde y el vínculo con las decisiones partidistas.
Ahora, con Bugarín al frente de la coordinación estatal rumbo a 2027, el escenario político de Bahía sufre cambios inesperados, pues la designación tuvo una particularidad: Morena reconoció que en la encuesta el primer lugar le pertenecía a Hector Santana, pero la coordinación fue asignada a bugarín debido al criterio de paridad.
Ante la resolución del partido, Santana lo reconoció y llamó a mantener la unidad.
Sin embargo, ante la decisión del partido guinda, el grupo cercano a Santana tendrá que esperar a que se definan los siguientes espacios y posiciones rumbo a 2027.
Bugarín, ahora convertida en una de las figuras que encabezan la definición política de la coalición entre Morena y el PVEM en Nayarit, modifica el panorama político de cara al próximo proceso electoral.
En ese escenario, José Gómez vuelve al centro de la conversación política de Bahía de Banderas: no como un actor improvisado, sino como un perfil que ya cuenta con estructura territorial y con un vínculo político que podría traducirse en nuevas responsabilidades dentro del proyecto de Bugarín.
La pregunta ahora no es si Gómez vuelve al tablero, sino hasta dónde llegará su nuevo margen de operación.