Güeras vemos, negocios con Vallarta no sabemos

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Por: Wichgo Vallarta

100 años de nuestro municipio, 50 de ciudad, una fecha que todos los vallartenses tienen presente desde hace tiempo, un día marcado en el calendario de muchas personas, pero como en toda fiesta, todo el mundo quiere dulces, todo mundo quiere divertirse y por supuesto, todo el mundo quiere una rebanada del pastel.

Corría el año 2015, el mes de noviembre para ser exactos, es decir, a dos meses de haber arrancado la gestión de Arturo Dávalos, cuando la regidora Edelmira Orizaga ingresó una iniciativa de acuerdo edilicio encaminada a nombrar un patronato para organizar las fiestas de mayo, una exposición de motivos muy pobre y una redacción igual, como acostumbra, exponiendo la necesidad de organizar las fiestas que son una tradición que se ha perdido en nuestra ciudad.

Cuando la iniciativa se presentó, sobresalía una particularidad, tenía un detalle para revisar, la iniciativa proponía el nombramiento  de un patronato que se encargara de organizar las referidas fiestas, pero lo que nadie sabía es que ese patronato ya estaba armado, ya estaba organizado, porque estas cosas importantes se planifican con tiempo, el problema de las cosas que se planifican con tiempo es que también con tiempo están ya “arregladas”, ese patronato incluía entre otros a un Director General que se proponía era Julio César Navarro Santiago, director de la empresa de entretenimiento NAVASAN S.A. de C.V. también había un Coordinador General, este se trataba de Julio Ayala Castañeda, director general de Representaciones Artísticas Ayala, así como todo un equipo complementario que se encargaría de la difusión y operación de las fiestas.

Pero lo más destacado de esto es que todo este patronato sería dirigido por una persona que fungiría como ‘presidente ejecutivo’. Esta persona estaría a cargo de supervisión y autorización de todos los temas relacionados con las fiestas y sí, la persona a cargo de este puesto era la misma regidora Edelmira.

Aunado a este tema del autonombramiento, la iniciativa nos da más para el análisis. Al ya existir un patronato, con personas que se dedican a la organización de ferias y a la representación de artistas, la conclusión lógica es que ellos y solamente ellos, con sus virtudes y sus limitaciones, serían los encargados de organizar y operar las fiestas más grandes del municipio.

La iniciativa no hablaba de reglamentos para asignar los roles a nadie más, la iniciativa no hablaba de licitaciones, la iniciativa no contemplaba nada relativo a la libre competencia que permita que efectivamente que sean organizadas por las personas con mayor capacidad, sino que solamente se les entregarían a estas personas, todo esto bajo la supervisión de “La Güera”.

La Regidora Orizaga en las últimas sesiones de ayuntamiento no ha quitado el dedo del renglón para que se autorice su iniciativa, de hecho es en la que más ha insistido, junto con Bellani y su tribunal contencioso municipal.

Edelmira insistió más que cuando quiso poner un busto del “Pirulí” en el malecón, más que cuando quería plantar bugambilias en el cerro para que se vieren desde un avión, pareciera que de verdad le interesaba mucho el tema de las fiestas.

Por ello, y con el toque de suerte que da tener fuentes internas en las salas de los regidores, nos dimos a la tarea de saber un poco más sobre esto y la punta medular del tema es que la edil ya tenía planchado que ella se encargaría de operar la venta de licores y cervezas en los eventos de la feria.

Este negociazo parece, a priori, el elemento por el que la regidora ha estado picando piedra en cabildo, aunque sin frutos como la mayoría de sus iniciativas.

Es decir, la regidora quiso hacer su ‘vaquita’ sabiendo que ya llegó a lo más alto en que sus capacidades les da en la función pública. Al final de cuentas, resulta que no es tan ‘despistada’ la Güera.

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