¿Decepcionan independientes o ciudadanía se aferra al partidismo?

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De los cinco candidatos, ninguno logró el número de firmas para su registro; ¿no convencen la figura o los votantes los desestiman?

Al cierre del cómputo de casillas y con la inminente calificación y validación de la jornada electoral para la elección del 1 de julio, los candidatos independientes no lograron obtener, en votos, el número de firmas con las cuales lograron el registro de sus candidaturas.

¿Qué es lo que falló?, ¿Fueron muchos los aspirantes?, ¿Sus propuestas no estuvieron a la altura de los votantes?, ¿O simplemente los ciudadanos no se han acostumbrado a esta nueva figura en la política mexicana?

Tan sólo para poder obtener el derecho al registro, los aspirantes a la candidatura para la presidencia municipal tuvieron que conseguir como mínimo 2 mil 48 personas firmas. Algunos de ellos consiguieron incluso más, sin embargo, ya en las urnas el resultado no fue tan agradable para ellos.

De acuerdo con el cómputo final de las elecciones, los candidatos independientes consiguieron el siguiente número de votos:

  • José Francisco Martínez Gil: 1,333
  • Luis Alberto Alcaraz López: 1,622
  • Máximo Martínez Aguirre: 1,303
  • Luis Fernando Sánchez Robles: 846
  • Francisco Romero García: 437

Incluso, el número de votos nulos (3,310) fue superior a los logrados por cada uno de los aspirantes por la vía independiente. Por lo cual, queda la duda: ¿Qué fue lo que pasó?

Si bien es cierto la modalidad de la candidatura independiente es algo novedoso aún en el país, aunque no el municipio, pues en la pasada elección ya hubo una candidatura independiente, la cual sólo sirvió para obtener una regiduría que posteriormente se alió al partido en el poder. ¿Entonces para qué ser independiente si vas a terminar en un partido?

La aparición de tantos partidos obedece a la fragmentación de los partidos considerados como ‘grandes’, o de la conjunción de grupos de personas con los mismos ideales, sin embargo, poco han contribuido a la democracia del país, pues una vez establecidos, o se convierten en aliados de otros partidos o se ven obligados a ello para no perder el registro y con ello las prerrogativas que el Instituto Nacional Electoral les entrega mes con mes.

Pero volviendo al tema electoral vallartense. ¿Qué fue lo que pasó? Los candidatos independientes no lograron convencer a los votantes, pese a que algunos, cabe reconocerlo, trían buenas propuestas o buenas intenciones. Algunos otros, de verdad, andaban perdidos en el limbo. Sin embargo, ¿por qué no lograron obtener en votos al menos el número de firmas con las que obtuvieron el registro?, ¿por qué la gente que les dio su firma no votó por ellos?

Se dijo mucho, y no sólo en Puerto Vallarta, sino en todo el país, que hubo deficiencias en la recolección de firmas y que los firmantes no estaban obligados a votar por quienes apoyaban, entonces pues, ¿Qué está mal?, ¿Qué hay que corregir para que esta modalidad funcione?, ¿O estaremos obligados a seguir bajo el yugo de los partidos y ver cómo se pasan la estafeta unos a otros y cómo cambian de partido sólo para seguir en el poder?

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Lo que sí queda claro es que, quienes han venido a perjudicar al país son los partidos, pues son ellos los que haces y acomodan las layes a beneficio propio y no para el pueblo. Sin embargo, los ciudadanos siguen pensado que un político o un partido logrará cambiar nuestra realidad y nos traerá un mejor futuro sin tener que mover un sólo dedo.

Así pues, ¿Qué debemos hacer?, ¿Qué tiene que cambiar para que la figura del candidato independiente funcione?, ¿A caso somos nosotros los que debemos cambiar?, ¿Dejar de pensar que nuestra única responsabilidad es acudir a votar y sentarnos a que todo cambie por arte de magia? La democracia es responsabilidad de todos y no de sólo unos cuantos, así es que surge otra pregunta: ¿Qué prefiere: partidismo o independentismo?

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