Morena pone a los perfiles con más potencia en las posiciones con menos protagonismo

91

La toma de decisiones por parte del Movimiento de Regeneración Nacional en Nayarit continúa con una ruta que, lejos de garantizar el triunfo el 6 de junio próximo, los aleja de esa posibilidad y, con ello, de continuar con los trabajos que presume el presidente López Obrador.

La selección de candidatos es clara muestra de ello. Las negociaciones en las altas esferas guindas, acompañadas por los ‘partidos satélite’ que los acompañan en la contienda electoral, dejaron a 2 de los perfiles con mejores cartas a su favor en posiciones poco relevantes para el ambiente político y, sobre todo, que arrastran muy pocos votos para el interés morenista.

El primer caso es el de Héctor Santana. Político con trayectoria amplia, a pesar de su edad relativamente corta. Héctor trabajo con un nutrido grupo de personas durante meses para obtener la candidatura a la alcaldía de Bahía de Banderas, sin embargo, por razones aún desconocidas, el seno morenista le dio la espalda y decidió que fuera una mujer la candidata en el municipio más joven del estado.

A pesar de que Héctor Santana era el mejor posicionado en las encuestas, el más popular, el de la estructura más sólida y el que podría garantizar el triunfo electoral, morena se decidió por una diputada federal que se ha visto envuelta más en escándalos que en temas meramente legislativos.

El otro ejemplo es el de la joven, pero preparada política, Alba Cristal Espinoza. Alba Cristal, como se le conoce en el ambiente político debido a la gran penetración de su ‘marca’ personal, trabajó durante meses por todo el distrito 3 de Nayarit, recorrió todas las localidades y presentó una preparación impropia de la política mexicana.

No obstante, las mismas negociaciones antes mencionadas impidieron que llegara a la candidatura por la diputación federal del distrito 3, que fue finalmente entregada a un petista que no hizo ni la mitad del trabajo y no ha mostrado la capacidad que demostró Alba Cristal.

Ambos, Héctor Santana y Alba Cristal, fueron relegados al distrito 18; el primero como candidato a la diputación local y la segunda a la federal.

Estas ‘migajas’ que Morena entregó a sus cartas fuertes sirven como ‘premio de consolación’, malamente aceptados por ambos personajes, que pudieron, con firmeza, exigir lo que con su trabajo demostraron que les correspondía, pero que decidieron dejar de lado sus reales aspiraciones para recibir las ‘pequeñeces’ que Morena les ofreció.

El equipo que apoyó a Santana hoy por hoy se siente defraudado, pues no verán cristalizado el proyecto que por meses impulsaron, mientras que los jóvenes que veían en Alba Cristal a los nuevos perfiles políticos de Nayarit, deberán esperar para encontrar a alguien más, que no se hinque ante las actitudes autoritarias de los autoritarios líderes de la izquierda mexicana.

Compartir.