Transporte público vallartense: Expectativa vs realidad

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A casi cinco años de la llegada de las primeras unidades Linner G y Runner 9G aquellas promesas de un mejor sistema de transporte público en Puerto Vallarta parecen cada vez más lejana

Puerto Vallarta, Jalisco; 1 de noviembre del 2022. – Corría el año del 2016 cuando el entonces secretario de movilidad , Enrique Servando Sepúlveda, anunció un ambicioso plan para modernizar y optimizar el transporte público en el municipio de Puerto Vallarta, al sustituir las unidades ¨azules y verdes¨ por autobuses Linner G y Runner 9G.

Los nuevos camiones, además de ser más amigables con el ambiente, contarían con aire acondicionado, métodos de pagos automatizados, cámaras de vigilancia, sistemas de detección de exceso de velocidad y cerca del 10% estarían equipados con rampas.

Sin embargo, lo que en el papel y las palabras parecía ser un proyecto ideal para atender las necesidades de de movilidad de los vallartenses, en la práctica se ha quedado bastante corto y no ha cumplido con lo prometido y mucho menos con las expectativas que la ciudadanía se había planteado.

Según reportan algunos usuarios, la mayoría de las unidades no prenden el aire acondicionado (ni siquiera durante la primavera y el verano que es cuando más altas son las temperaturas) a pesar de que la inclusión de estos en los autobuses fue una de las principales justificaciones del aumento de precio en el pasaje.

Además, de que el número de unidades no es proporcional al de la población que hace uso de ellas, dejando como consecuencia que no todos alcancen el servicio de transporte y se produzcan altas aglomeraciones dentro de los mismos (esto último supone un riesgo latente de lesiones para los pasajeros).

Todo lo anterior sumado a que varias paradas no están diseñadas ni equipadas para que las esperas de los ciudadanos sean lo más amenas y cómodas posibles, debido principalmente a que no protegen de todo del sol.

Sin duda, aún quedan bastantes retos que afrontar antes de que en Puerto Vallarta se tenga un sistema de transporte público de calidad y eficiente; si bien, muchos de ellos les competen a las autoridades tanto municipales como estatales, y a la empresa encargada de administrar y manejar los autobuses, los usuarios pueden ser parte de la mejora cuidando los espacios de espera y las unidades.

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